sâmbătă, 21 noiembrie 2009

Las mejores cosas de la vida no son cosas.




Inventario de lugares propicios al amor


Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también estas grietas que el otoño
forma al inteceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
En inverno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los rios,
bancos publicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos humedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, ademas, proscriben
la caricia (con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
-sin interes alguno-
en ninos, perros y otros animales)
y en "no tocar, peligro de ignominia"
puede leerse en miles de miradas.
?A dónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticente
vigilan, desconfían, amnenanzan.
Queda quiza el recuso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, proprio al odio.

(Angel Gonzales)

Un comentariu:

Oscar L. spunea...

Definitivamente, las mejores cosas de la vida no son cosas y se equivoca 86400 veces al día quien no lo entienda...


=*